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¿Se puede trabajar en vacaciones?

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La palabra vacaciones deriva del latín “vacatio”: que significa estar libre, descansar o estar parado. El término vacaciones es sinónimo de libertad, frente a la obligación del trabajo. Significa desconexión. Cargar las pilas. Recobrar energías. Las vacaciones, siempre se ha dicho que son “sagradas”. Aunque por desgracia no todos pueden hacer vacaciones, sea por carencia de trabajo, por enfermedad o por qué tienen que hacer cura de familiares enfermos.

Las vacaciones periódicas retribuidas y anuales son un derecho reconocido constitucionalmente a todos los trabajadores por cuenta ajena (art. 40,2) y por el Estatuto de los Trabajadores (art. 38), a cargo del empresario y su duración puede ser mejorada por negociación colectiva, contrato o pacto individual. Este derecho también ha sido reconocido de forma reiterada por el Derecho Social Europeo. Es un derecho mínimo necesario, indisponible, irrenunciable y obligatorio.

Hay una gran problemática en torno a las vacaciones y que surge de las malas prácticas y de una gestión deficiente y que, en muchos casos, sale perjudicado el trabajador. La aplicación e interpretación de las normas jurídicas no son pacíficas. Pero en este artículo de opinión me referiré exclusivamente al caso concreto, en el que un trabajador fue despedido por el empresario, al descubrir que durante el periodo de vacaciones trabajaba por otra empresa. Por lo tanto, la pregunta que nos podemos hacer es la siguiente: ¿se puede trabajar durante las vacaciones por otra empresa? Antes de resolver la cuestión planteada, se tiene que hacer constar que durante las vacaciones no se produce una rotura del contrato laboral, sino simplemente una pausa en la prestación de servicios por parte del trabajador.

Con la crisis económica, ha sido muy habitual que se utilicen las vacaciones para continuar trabajando y percibiendo otras retribuciones. También, y de forma simultánea, se da el caso que se ha incrementado el número de personas que tienen más de un trabajo para poder llegar a final de mes.

Durante las vacaciones puede suceder algo similar, que el empleado liberado de trabajar por la empresa original o principal, se dedica durante este espacio de tiempo a ejercer otras funciones laborales en otra empresa.

Si bien es cierto que en este supuesto concreto de despido por parte del empresario a un operario que trabajaba en otra empresa, un juez consideró el despido como procedente (esto es importante a efectos de indemnización), al considerar que las vacaciones son para descansar y reponer energías y que había, además deslealtad y transgresión de la buena fe contractual. El Tribunal Constitucional en sentencia 192/2003 de 27 de octubre, declaró nulo este despido, argumentando que la visión de las vacaciones como tiempos exclusivamente de ocio y de recuperación de energías resultaba anticuada. El Constitucional interpretó que el empleado no está obligado a descansar en vacaciones, sino que puede disfrutarlas cómo quiera, incluso trabajando, a condición de que no se produzca competencia desleal, haya un pacto de plena dedicación o pueda perjudicar los intereses de una de ellas. El Tribunal Constitucional manifestó al respeto, que el trabajador tiene el derecho de disponer de su tiempo libremente para expresar su propia personalidad como considere adecuada. Si quiere trabajar en otro lugar, pues lo puede hacer; en caso contrario sería reducirlo a un mero artefacto productivo, como si fuera parte de la maquinaria de la Empresa. El trabajador puede trabajar en otra empresa, pero lo que no puede hacer nunca, es quedarse a la misma empresa principal, continuando ejerciendo sus funciones durante el periodo vacaciones (evidentemente retribuidas), porque, como ya hemos dicho anteriormente, son un derecho irrenunciable.

Hay otro aspecto a considerar, es el caso que el empresario original o principal, quisiera que su empleado se reincorporara a su lugar de forma inmediata durante las vacaciones. El trabajador no tiene la obligación de dar una respuesta afirmativa y acudir inmediatamente al trabajo. Ni la ley ni la jurisprudencia dicen nada al respeto, excepto que haya una situación de fuerza mayor o circunstancias excepcionales.

Las vacaciones son del trabajador y puede utilizarlas de la forma que lo considere adecuada. El trabajador es libre para desplegar y desarrollar su propia personalidad, respetándole en todo momento su dignidad. El empresario tiene totalmente prohibido el hecho de reducir las vacaciones, o anularlas, ni tampoco puede sancionar a un empleado sacando días de descanso.

Jose Luis solans Pueyo

Doctor en derecho. Profesor de la Escuela Universitaria de Relaciones Laborales. Adscrita a la UDL.